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 Hortus Deroum~ VIP

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Claire Neko~Dark ღ

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Mensajes : 4
Fecha de inscripción : 16/03/2011
Edad : 26

MensajeTema: Hortus Deroum~ VIP   Dom Nov 27, 2011 8:37 am



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Hortus Deroum

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19 de Marzo – 1588 – Algún lugar del mar Caribe.

Hemos llegado justo al centro de la nada marítima. Las olas azotan en nuestra nave como si fuesen ejércitos enteros, cargados de una fuerza sobrenatural que nos quiere intimidar, para no seguir nuestro cometido. Yo, me encuentro como siempre, dentro de mi alcoba. La luz de la frágil vela amenaza con apagarse, y con lo poco que me queda de visión, plasmo estas palabras con tinta en papel… Esperando el día de mañana. ¿Atemorizada? ¿Ansiosa quizás? Mi corazón late fuerte y mis pensamientos vuelan desorbitados, pero intento mantenerlos dentro de mí con la poca cordura que me queda.

20 de Marzo – 1588 – Algún lugar del mar Caribe.


La mañana no se diferenció mucho del manto nocturno de antes, pues el cielo se coloreaba de gris, casi tildaba a negro, pero las escuincles nubes daba escasas pinceladas de blanco al panorama. Dejó de llover al fin, pero nuestros ojos no estaban atentos al clima, mas lo ignoraban completamente.

Nos encontrábamos reunidos todos. No sobraba ni faltaba nadie. Éramos 12 en total, observando con rostros expectantes lo que nuestro líder, con ayuda de dos fieles camaradas, realizaba en el piso. Una especie de círculo con escrituras extravagantes se hallaba bajo sus pies, y después de susurrar algo imperceptible, desmayó justo frente a nuestros ojos. Una voz gutural hizo eco en ese lugar de astillada madera, felicitándonos por obtener lo que buscábamos desde tiempos inmemorables. El mismísimo Diablo de Ut hizo aparición entre nosotros. Yo me encontraba detrás de mi mentor, abrazándome a su pierna con un deje de terror incipiente.

“Vosotros me habéis convocado con éxito, y podrán tomar de mi presencia un único deseo… No importa cual, se los concederé.”

Hizo una pequeña pausa y luego carcajeó hipócrita.

“Claro, si es que estáis dispuestos a entregarse a las manos de todo el sacrilegio y paganismo que sus almas puedan soportar. Cargarán con esa impureza en sus conciencias, todo el tiempo que pisen esta tierra…”

Y así pedimos al Diablo de Ut la inmortalidad de los 12 miembros de nuestro culto. No podíamos revelar el secreto, y a partir de ese momento ya no podíamos morir, nunca más… El único que sabía cómo fabricar aquél elíxir milenario era nuestro líder, el que habló con el Demonio en primer lugar. Cada uno de nosotros bebió sin rechistar, algunos más jóvenes que otros, pero compartíamos un único fin. Acordamos que nuestro poder no escapase de nuestros labios. Nadie que no hubiese estado en aquél momento dentro del Navis Deroum sería privilegiado con el elixir de la vida eterna.

Después del incidente cada uno de nosotros, individuos provenientes de diferentes partes del mundo, tomamos rumbos diferentes y esparcidos por el mismo globo terráqueo. No volvimos a saber unos de otros, excepto los que permanecieron unidos… Hasta después de muchos siglos.

23 de Junio – 1939 – Manhattan, New York, EE.U.

Una tiendita de información se asentaba a orillas de un lánguido callejón, acudían a ella millones de personajes de las más vistosas apariencias: Mafiosos, ladrones, mendigos y ricos. Creían tener a Dios tomado de la barba, pero cada vez más se daban cuenta de que la información y los datos que se esparcían en el aire eran los reyes dominantes.

Los conflictos bélicos y criminales no parecían tener fin, ni siquiera un propio comienzo. Con nuestros ojos cansados gracias a los siglos que corrían en las hojas de la historia, cada vez más notábamos que la incipiente estupidez humana parecía crecer. No tomamos contacto con nuestros otros colegas… Pero bien, no habría problema, ¿Verdad? Tarde o temprano nos encontraríamos de nuevo.

30 de Octubre – 2011 – Globo terráqueo.


Los desastres naturales, la contaminación excesiva y los pecados humanos se esparcían a lo largo y ancho de todo el mundo. Causando así un Apocalipsis casi inminente… El asesinato de asesinos, terroristas y estafadores en los gobiernos, la Tercera Guerra Mundial se planeaba secretamente entre Norteamérica, Asia y Europa. Suramérica se encontraba de proveedor de armas e inteligencia, a todos y cada uno de los antes mencionados, en secreto.

Fue inevitable. En Asia se construyó la bomba nuclear más potente en siglos, y esta sin titubeos fue lanzada a Norteamérica, asesinando y destruyendo al 85% de la población del continente. Iban demasiado lejos… El desastre climático parecía avecinar malas noticias. Mortales noticias.

Las lluvias se prolongaron por meses, desde mi ventana podía ver como aquellas gotitas ahogantes mojaban las cabezas de todos. Los bruscos cambios de temperatura desde Suramérica hasta los polos Norte y Sur causaron un terror inminente en la masa global de población. Los icebergs se derretían y las noches no alcanzaban las 3 horas en la Antártida, por contraste en el continente del Sur caía nieve y granizo por montones. Pero luego, lo peor se hizo presente.

Aquella pandemia azotó a todos, un virus desconocido asesinaba silenciosamente a hombres y mujeres, animales por supuesto, nadie merecía la clemencia de esa misteriosa enfermedad. No pasaron días para que maremotos y terremotos carcomiesen las pocas superficies del mundo intactas, ahogando, sacudiendo, matando.

29 de Enero – 2012 – Manhattan, New York, EE.UU.


Poco a poco el mundo quedaba desolado, el azul del cielo se intercambió por un vistoso rojo atardecer, y cada vez más el silencio embargaba a los grandes estados. La perfecta escena para una película de terror, donde lo que alguna vez fue una ciudad madre de la tecnología y cultura, ahora era el cadáver de New York apresado por plantas trepadoras e inundado por un fétido aire a muerte y putrefacción. Días como cualesquiera otros salíamos a pasear, el y yo, observando con indiferencia los cuerpos muertos esparcidos en las callejuelas, cuales flores regadas en un hermoso campo.

Los peces desaparecieron de los mares, las aves no surcaban los cielos gloriosos… Ni siquiera hormigas podían verse para atacar un pedazo de dulzoso pastel. Toda forma de vida había desaparecido de la faz de la tierra. Fue entonces cuando nos reunimos nuevamente… Los 12 alquimistas.

16 de mayo – 2012 – Algún lugar de Suramérica.


Era un imponente edificio regido por las sombras que se asentaban en el aire, los matorrales le rodeaban tratando de proteger los vestigios de ese recinto, siendo penetrado por nuestra prole. Nos dirigimos al salón principal, cuyo espacio era casi igual al interior de un barco de antaño. La nostalgia se escapó de mis ojos a modo de silenciosas lágrimas.

Pude verle. Nuestro líder cargaba la misma sonrisa calmada que le caracterizaba, y las imágenes disparadas en mi mente a modo de Deja Vu relucieron. Un círculo con extrañas escrituras, tres velas, todos reunidos…

“Sí, yo he causado esta desgracia inminente. Debieron haberlo predicho… El mundo estaba siendo intoxicado gracias a esas plastas llamadas humanos.”

Su voz gutural volvió a dirigirnos la palabra, seguida de una lánguida carcajada de prepotencia. Nuestra petición era fácil, y no titubeamos en hacérsela saber.

“¿Volverlo a hacer todo de nuevo? Es mucho trabajo, inclusive para vosotros queridos genios. Como su disposición hacia mi persona ha sido excelente, solo puedo otorgarles, a vosotros, el lienzo en blanco para que vuelvan a construir su mundo.” Hizo una brevísima pausa “Creo que… Vosotros simples inmortales, se han ganado mi simpatía.”

16 de mayo – 630 d.U (Después de Ut) – Ciudad capital de Hortus Deroum.


La población crece a buen paso. No hay problemas con la economía ni la política, una temporada de festividades se hacen presentes en la ciudad. Nunca quise aceptar el cargo de gobernante, sobre todo, porque el disfrute sería para los otros, no para mí. Pero ver sus sonrisas ignorantes de la tragedia antes de ellos, es simplemente, una bendición que me transmite tranquilidad.

Aunque algunos movimientos sospechozos se han detectado a nuestras afueras, no son señales de alarma... ¿O tal vez sí? ¿Algo grande se avecina más allá de lo que ven nuestros ojos?

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que el Navis Deroum surcaba los mares? Un pedazo del pasado, otro del presente y algo del futuro. Has nacido en nuestra utopía. Bienvenido a Hortus Deroum, tu paso al futuro en un solo segundo.

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